ORVALLO

Acababa de activar el limpiaparabrisas cuando el orvallo no le dejaba ver apenas unos metros más allá de sus narices.

– ¿Qué me tendrá que decir esta mujer que corre tanta prisa? ¿No podía esperar a mañana que hoy me tocaba estar hasta tarde en la oficina? ¿Tiene que ser ahora? Para colmo, Juan lleva toda la semana desaparecido y no me contesta a mis llamadas. Ni partida de Padel, ni los copazos de los jueves ni nada. Gritaba Alejandro mientras conducía camino a casa, sin saber con qué se enfrentaría al llegar. Cuando se dio cuenta que un jabalí disfrutaba de la noche en el medio de la carretera, pisó el freno, y mientras el cielo y la tierra intercambiaban sus posiciones Alejandro gritaba: ¿pero qué me tiene que decir esta mujer?

Pataliebre

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