MEMORIAS

Uno tiene recuerdos de la niñez que olvida, que quedan borrosos como el orbayo a la vista. Pero hay otros indelebles, de colores, soleados, alegres, con banda sonora de Mary Poppins. Los míos pertenecen al “Pueblo más bonito de Asturias, 1953”, Nueva de Llanes. Había un cartelón metálico con letras resaltadas que lo gritaba al lado del chalet de los Collado. Recuerdo Oviedo como una sucesión ordenada de acontecimientos, pero Nueva es cambiante, verde, azul… Recuerdo la piel tostada, cuando no existía el cáncer de piel ni los protectores solares. El sabor a salitre del brazo que lameteábamos cuando el helado resbalaba derretido por encima. Las amistades infantiles que permanecen enquistadas y traumáticas, sin saber por qué. La playina de Cuevas del Mar aislada en marea alta. Los bufones en los lindes de la ermita de San Antonio. Las correrías en una bicicleta enorme que había sido un velomotor y pesaba más que yo, subiendo a Llamigo. El bar de Joaquina en la playa. Las fantas y las patatas Felisa. Los mayores que no envejecían mientras a nosotros se nos escapaba la niñez. La pomarada donde comíamos indefectiblemente ensaladilla rusa y filete empanado. Recuerdo que era feliz. Muy feliz.


Marco

Siguiente relato

Volver al índice de relatos