
| Me asomo a la ventana, en esta mañana de orbayu, larga y gris… y empiezo a recordar un día de mi infancia en la escuela. El maestro D. José, nos explicaba los virus. En el encerado había dibujado dos circunferencias, como dos monedas, las famosas perronas, y en su interior las llenó de puntitos. Nos explicaba que aquellos puntitos representaba a unos seres microscópicos, que teníamos que vigilar, ya que eran transmisores de muchas enfermedades. Que teníamos que lavarnos las manos a menudo, cuidar lo que metíamos en la boca, especialmente las monedas, no meternos en las cunetas con aguas estancadas y atender mucho la higiene… Y esta fue la copla que me quedó de mis años infantiles de los virus. Me asomo a la ventana en esta tarde de marzo, el sol apareció y recuerdo el refrán que mi suegra nos dice: «Mañanita de niebla, tarde de paseo» En medio de la huerta, el peral repleto de flores. Es la primavera. Es la esperanza, que queremos que inunde nuestros corazones y que en nuestros florezca la poesía. Vidío |
