EL VIDEOCLUB

Me llamo Oscar y en una noche metido en casa y escuchando el Orbayu me vienen recuerdo de mi niñez y quiero compartir en este breve relato un pequeño recuerdo de tantos que tengo.

Corría el año 1989 a mis 12 años, mi hermano Ángel llegó a casa una noche fría de invierno para contarme que se compró nuestro primer reproductor VHS. En aquella época tener un reproductor de vídeo en casa era todo un lujo. Ese día salté y grité de alegría y nos fuimos enseguida al videoclub. Nunca olvidaré ese olor especial que tenía el videoclub al entrar y ese gusanillo que notaba en mi interior al dar los datos personales para tener el carnet de socio. Recuerdo esos viernes donde me pasaba las tardes viendo carátulas de películas, encontrarme con mis compañeros de cole. Madrugar para llegar al videoclub y saber que si la ficha de tal película estaba disponible quería decir que la podía alquilar. Esos pastelitos y refrescos que me regalaban por alquilar esas pelis ochenteras y juveniles. Ejemplo: La Historia Interminable, El Pato Howard, mi amigo Mac, E.T, Superman etc. Los videoclubs tenían un encanto especial del que no volverá. Fin

Óscar Pérez García

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