UN MUNDO MEJOR

Orbaya. Muy nublado. Aprovecho para huir. Tantos días de encierro que las cosas escasean, las gentes enloquecen, gritos, desesperación, muerte. Siento gran desconsuelo.
Buscaré un mundo mejor y volveré a por los míos, a por los que me quedan.
Lo llevo planeando unos días. Recuperaré el viejo chalano y remaré, remaré hasta que vea la frontera. Se que él me ayudará porque parte de su alma sigue viva en el mar, la siento cerca cada vez que lo observo.
Una noche y acabando el segundo día, agotada, veo tierra. Me quedan fuerzas para sonreir, tímida felicidad siento.
Me acerco. Mi sonrisa se borra, más chalanos flotan, quietos.
En la pequeña cala hombres y mujeres nos miran con recelo.
Frente a mi esa mujer de mirada profunda, calando en mis ojos, me estremezco.
Un niño pequeño abraza su pierna. Otro en sus brazos.
Su compañero se fue buscando un mundo mejor para volver por ellos, nunca llegó, los míos se lo impidieron.
Los estruendos nocturnos aterrorizan.
No esperamos al amanecer. Partimos juntas.
Las almas de ellos sonríen.
Desperté. Brilla el sol.
Pobre del que se queje en este día porque no tenga papel.

Marcelino

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