TANTO Y CUANTO

El orbayu había desaparecido y el día prometía un poco de alegría contagiada por esos rayos de sol que parecían brillar más que nunca.

Estaba siendo difícil tantos días de encierro.

Tantas horas para pensar, tanto tiempo libre, que no lleno de libertad. Tanto que poder hacer y tantas horas sin ganas de hacer nada.

Tantas añoranzas!

Tantos besos guardando para cuando llegue el momentos, tantos abrazos, que empiezan a pesar y necesitan ser dados.

Cuántos mensajes, wasap que me van cansando, tan frío mandar amor por un teclado.

Y casi más miedo da este estado que el propio culpable del caso.

El chato

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