NATURALEZA URBANA

Tanto si luce un sol espléndido como si hace un mustio día de orbayu, una caminata hasta el parque se ha convertido casi en una necesidad. Desde casa hasta la estatua del ángel caído y vuelta, seis Kilómetros y medio.

Sólo es Febrero y ya asoman los enormes brotes en los castaños de Indias. Aparece toda la gama de rosas en los arbolitos más madrugadores. Nos llega el aroma de las mimosas…

Si es viernes toca clase de patinaje. Grupos de todas las edades con su correspondiente monitor. Nos encantan los más pequeños, calculamos que tendrán unos tres años. Les ponen circuitos y ejercicios de habilidad. Es una delicia verlos.

Van y vienen ciclistas, patinetes, carritos que pasean turistas, quizá demasiados artilugios…

Desde hace poco tiempo observamos bandos inmensos de aves. Creemos que algunas son gaviotas pero otras parecen grullas. Cientos, puede que miles. Nadie repara en ellas, o no las ven o no les interesa. ¡Si! ¡vemos a una persona que también mira al cielo! Nos acercamos, hablamos. Es un hombre agradable, lleva patines, dice que es su nueva pasión, que empezó con 69 años y le encanta. Nos despedimos. Vemos como se aleja deslizándose con elegancia.

Bisbita

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