PARECE QUE VA A LLOVER

El pronóstico meteorológico del periódico vuelve a fallar y Antonio mira de reojo esas páginas sobre la mesita pensando “ya me las pagarás”.

Normalmente la lluvia no supone ningún problema a un anciano jubilado y sin familia pero desde el martes se levanta a las 9 en punto, se asea, se perfuma y se peina.
Tras un café se pone unos pantalones, de esos de toda la vida, una camisa y un par de zapatos a los que ha dado brillo con un trapito a conciencia.

Sale de casa a las 10 y camina hasta llegar a su objetivo: El kiosco de Marisa.

“Pues parece que va a llover…” dice ella.

“¡Solo es orbayu, mujer!“ contesta tímido.

“No se habrá olvidado de nuestro encuentro mañana…” responde Marisa.

“A las 5… si no llueve…” dice.

“Hasta mañana entonces… ¡si no llueve! ” contesta ella.

“Crucemos los dedos… ” responde Antonio en bajito mientras se aleja.

A él el periódico le da igual pero desde el martes lo compra solo por verla.
Y en esas iba Antonio, de vuelta, cuando alguien le llama y ve que es ella, que se acerca y le dice:

“¿Sabes qué, Antonio? Que si tiene que llover… ¡que llueva!”.

Leti García

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