VIAJEROS

Las finas gotas de orbayu caían lentamente mojando su caparazón, pero eso no le importaba, sólo podía pensar en el hambre que tenía hace días. Cuando se escapó de su terrario hará un par de años la charca estaba llena de vida, pero sus voraces hijas habían acabado con todo aquello.

Sólo quedaban tortugas y barro, y aquellos extraños seres que volaban allá arriba.

Si pudiera alcanzarlos… ¿se podrán comer?

Desde luego el nido es enorme, dicen que a ellas también las habían traído de un país lejano.

Chotacabras

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