PINTORAS

Un continuo orbayu caía sobre la ciudad envolviéndola en un manto fantasmal, nada invitaba a pasear así que decidimos refugiarnos en el MUSEO.

La primera sorpresa nos la deparó una de las exposiciones temporales. ¡Estaba dedicada a dos mujeres pintoras!

Habían vivido en los siglos XVI y XVII. Ambas italianas. Una de ellas había estado en la corte española, incluso había sido maestra de dibujo de la reina.

Nos fuimos sumergiendo en aquella atmósfera y todo se volvió un poco irreal, era todo tan bello… los ambientes, los personajes, sus vestidos. Estábamos tan embelesados que no queríamos perdernos nada. Avanzábamos maravillados y de pronto sentíamos la necesidad de retroceder para ver aquellos tejidos, los encajes de filigrana, las joyas que refulgían como si fuesen de verdad. Me sorprendió un cuadro de un niño, creo que se llamaba Maximiliano, pensé: que moderno, podría ser de Picasso. Tal vez se inspiró en él para su Arlequín.

¡Y hasta hace unos momentos no sabíamos que existían!

Cuando visitamos el claustro descubrimos con alborozo que habían instalado un pequeño bar. Sentados en aquel maravilloso entorno, pensamos que a pesar de los grandes males de la humanidad siempre hay alguien creando belleza.

Auria

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