
| Me besa el orbayu con besos de seda, con labios de lluvia, con celos de niebla. Me besa la cara con lágrimas llenas de un sueño imposible de amar y olvidar. Me besa la noche, la blanca marea me deja en la arena como un vendaval. Me mata la pena de esta soledad tan sola, tan llena de sueños de mar. Si llega la aurora esta madrugada, el elma serena volverá a brillar como una cadena de brisa y de llanto que muere en la noche de mi oscuridad. Castañedo |
