LOLA

Mi pequeña yorkshire respiró profundo y yo la apreté un poco más contra mi. Acurrucadas delante de la chimenea esperábamos la caída de la noche de un monótono día de orbayu gris para irnos a dormir cuando unos “estertores” recorrieron toooodo su cuerpo, sus manos y sus mandíbulas se agitaban, profería gemidos y gurgutaba ladridos y cuando ya iba a despertarla de su pesadilla,,, vi que se estaba comiendo un melenudo león y  que un elefante blanco huía acojonado de su fiereza porque temía ser el segundo plato. Cuando comenzó la digestión la recogí en mis brazos y  ambas nos fuimos a la cama a seguir soñando,,,

Maryloly

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