CAMINAR

Orbaye o no, mi ruta diaria,
ponerme frente a la ventana
y y dar pasos, pasos sin avanzar.
Ayer el día asomaba húmedo, lluvioso,
encapotando mi esperanza.
No podía a penas ver el monte, los praus.
No sentía el mar. La duda me envolvía.
¿Qué pasará?
Un pueblo vacío que vive de estar lleno,
una Semana Santa desierta, un verano incierto.
Un día que acaba pensando si estaré bien mañana.
Hoy brilla el sol, sueño con volver a salir a andar,
me veo avanzando por ese monte, por ese prau,
camino de donde me plazca;
puedo sentir el mar sin falta de observarla,
humedeciéndose mis pies al pensarla.
Camino no,
corro a abrazar a esas personas que tanto anhelo.
Y mientras, descanso y sosiego.
Sonrío con esperanza de cumplir ese sueño.
Orbaye o no,
cada día me acercaré a mi ventana
y caminaré, caminaré,
sin saber a dónde voy a llegar.

Yo

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